Los nombres de Dios -semana 1 - Lunes



Nombres de Dios - Semana 1/ Lunes
Lectura: Génesis 22:9-14
Devocional: Génesis 22:13-14
¿Qué habla Dios a tu corazón hoy por medio de este pasaje? 
Piensa en alguna circunstancia en específico en la que DIos fue fiel y cuidó de ti. ¿De qué manera te ayuda eso a ver a Dios como el Dios que provee (Jehová Jireh)?

Ama a Dios grandemente





Nombres de Dios - Semana 1/ Lunes
Lectura: Génesis 22:9-14
Devocional: Génesis 22:13-14
Dios es nuestro Jehová Jireh y donde Él está no falta nada.
Siempre me ha gustado este pasaje, puedo ir leyendo y adentrarme en ese momento. Me palpita el corazón a medida que Abraham va subiendo a la tierra de Moriah, puedo imaginar cuántos miles de pensamientos vendrían a su mente, cuántos recuerdos de la llegada de su hijo Isaac: cuando lloró por primera vez, cuando le dijo papá y dio sus primeros pasos, cuando le habló de Dios y seguramente le contó cómo Dios lo había traído a sus vidas, y la promesa que Dios les había hecho.
No sé, sólo puedo imaginar en mi mente de madre todo esto; creo que había un silencio en cada paso que daba. Me imagino allí entregándole su vida junto a su hijo, diciéndole: “Señor, aquí te llevo lo que me diste, lo vuelvo a ti”. Me impacta leer la dulzura de sus palabras totalmente controladas al responderle a su hijo. Abraham no se derrumbó en emociones, no gritó, no se quejó, no lloró inconsolablemente ni discutió con Dios, él obedeció de corazón.
Cuán fácil es dar de lo que nos sobra, de lo que no nos duele dar, de lo que podemos reponer fácilmente. Pero dar un pedazo de ti mismo es tal vez lo más difícil que podemos hacer en la vida, y Abraham fue capaz de darlo en obediencia y amor a quien se lo había dado.
Vemos que al llegar al pie del monte que Abraham subió con su hijo, sólo ellos dos. Él sabía que estaban subiendo al monte para sacrificar a Isaac, y aquí no sólo vemos la firme y determinada obediencia de Abraham, sino también la mansedumbre de Isaac, quien no peleó con su padre, no huyó del lugar; él también sabía a lo que se dirigía, y cuánta mansedumbre vemos en ese muchacho.
Abraham tal vez no entendía lo que Dios le había pedido ni lo que iba a pasar. Pero una cosa sí sabía, él estaba seguro de que si Dios había dicho algo, de alguna forma Él cumpliría la promesa. Y cuando estaba todo listo, ¿cuál fue la repuesta amorosa y dulce del Señor? Él proveyó un carnero, porque Él es fiel en cumplir las promesas, Él es nuestro Jehová Jireh, nuestro fiel proveedor, y no solo proveyó para ese momento, sino que también proveyó al “Cordero que quita el pecado del mundo” Juan 1:29.
Nunca dudemos de nuestro Jehová Jireh, nuestro fiel proveedor; porque Él siempre, siempre, siempre cumple sus promesas, y donde Él esta no falta nada. Abraham e Isaac lo experimentaron, tal vez de la forma más increíble que alguien jamás lo haya hecho.
Tal vez Dios te está pidiendo algo que te cuesta dar porque no te quieres quedar sin eso, entrégalo y recuerda que Él es nuestro Jehová Jireh nuestro fiel proveedor.
Con amor y gratitud, Olimara Pirela

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