¿Porqué debemos perdonar?
Lo han herido? ¿Maltratado? ¿Abusado? ¿Lo
trataron mal o inadecuadamente?¿Ha sido
rechazado? ¿Esto ha afectado su estado
emocional? ¿Realmente quiere recibir sanidad?
¿Verdaderamente quiere recuperarse? ¿Perdonará?
Creo que la mayoría de las personas son abusadas de
una u otra manera durante el trascurso de su vida. Puede ser
en forma física, verbal, emocional o sexual. Cualquiera sea el
aspecto que tome, el abuso produce una raíz de rechazo, que
en la actualidad representa un problema devastador.
Conozco demasiado bien el tema. Fui abusada sexual,
física, verbal y emocionalmente desde el momento en que
me acuerdo, hasta que dejé mi hogar a la edad de dieciocho
años. He sido rechazada, abandonada, traicionada y
divorciada. Sé lo que significa una herida... y doy gracias a
Dios que Él me ha mostrado cómo recuperarme.
Las emociones heridas pueden transformarse en una
prisión que nos encierra dentro de nuestro dolor y mantiene
a todos los demás afuera. Tal vez usted se encuentra en la
vida en la condición en que yo estuve: prisionera emocional.
Es una celda de prisión amarga, llena de resentimiento, de
enojo, y el perdón es la llave que abre la puerta que nos
retiene. ¿Cuánto hace que está ahí? ¿Quiere ser libre?
¡Jesús vino para abrir las puertas de
las cárceles y dejar libres a los cautivos!
Él quiere sanarlo. Jesús está dispuesto. ¿Y usted?
PALABRA DE DIOS PARA TI
Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho
años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio
acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo
así [indefenso], le dijo: ¿Quieres ser sano?
[¿estás seriamente interesado en ponerte bien?]
(JUAN 5:5-6)
Autora Joyce Meyer
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